Enseñanza y
aprendizaje de los indígenas en la Nueva España
En el libro Historia de los
Indios de la Nueva España, de Fray Bernardino de Benavente, se encuentran
registros bastante interesantes sobre la educación de la población indígena. En
este libro se habla de cómo los habitantes nativos del continente americano
eran bastante hábiles para aprender gramática, música y otros oficios. Incluso Motolinía
comentó que le sorprendía cómo aprendían tan rápido en comparación de los
españoles, quienes demoraban más tiempo en aprender cuestiones y habilidades
básicas: “El que enseña al hombre la ciencia, ese mimo proveyó y dio a estos
indios naturales grande ingenio y habilidad para aprender todas las ciencias,
artes y oficios que les han enseñado, porque con todos han salido en tan breve
tiempo, que en viendo los oficios que en Castilla están muchos años en
deprender, acá en sólo mirarlos y verlos hacer, han muchos quedado maestros”.
Los conocimientos que aprendieron
los indígenas fueron la lectura y la escritura del latín, el griego y el español.
Sin embargo, esto lo aprendían con tanta maestría que un día le entregaron a un
estudiante un documento religioso elaborado con moldes de escritura y el alumno
pudo duplicar la escritura sin necesidad de un molde. Así lo comenta Motolinía:
“En el segundo año que los comenzamos a enseñar dieron a un muchacho de Tezcuco
por muestra una bula, y sacóla tan al natural, que la letra que hizo parecía el
mismo modelo, porque el primer renglón era de letra grande, y abajo sacó la
firma ni más ni menos, Y un I. H. S. con una imagen de Nuestra Señora, todo tan
al propio, que parecía no haber diferencia del molde a la otra letra”.
Una de las historias más curiosas
que rescató Fray Bernardino de Benavente es donde narra la historia de un
clérigo que recién había llegado a las tierras de la Nueva España y tenía
bastantes dudas sobre el intelecto de los indígenas, por lo que se le hacía muy
raro que los indígenas tomaran clases y pudieran decir en latín el “Padre
nuestro” y el “Credo”. Así que, para salir de dudas, fue a las afueras del
colegio y le preguntó a un indígena por el “Padre nuestro” y el “Credo”; el
indígena rezó de una manera perfecta, pero el clérigo mencionó que tenía un
error. Sin embargo, el indígena le preguntó en perfecto latín “Reverende Pater,
¿cajus casus est?”, que significa “Reverendo Padre, ¿es así?”. Ante tal
respuesta, el clérigo no supo qué responder porque su uso del latín hablado era
bastante pobre y lo único que conocía era una gramática pobre de ese idioma.
Dentro de este gran libro Historia
de los Indios de la Nueva España se rescatan narraciones que valen la pena
leer para poder tener un panorama más amplio respecto a los procesos educativos
que sucedieron en la Nueva España. Por tal motivo, si desean tener una lectura
directa de este apartado, te invitamos a leer el “Capítulo XXI: Que cuenta delbuen ingenio y grande habilidad que tienen los indios en aprender todo cuantoles enseñan”.
