"La gata", de Colette: Cuando el amor genuino intenta ser sustituido | MÁS LITERATURA

Sidonie-Gabrielle Colette

Karla Portela Ramírez (*)

Colette ignoraba las convenciones sociales y en su obra criticaba a la sociedad de su época, que le parecía hipócrita, una sociedad de modales impecables mas vacía en sus discursos. Su vida y su obra se hallan entretejidas; congruente y fiel a sí misma, ella vive como escribe y escribe lo que vive.


Sidonie-Gabrielle Colette nació el 28 de enero de 1873 en el pueblo francés Saint-Sauver-en-Puisaye, perteneciente a la región de Borgoña. Su infancia transcurrió en un ambiente natural, rodeada de grandes bosques habitados por múltiples plantas y animales. Muy joven fue a vivir a París, donde más tarde se instalaría definitivamente y hasta su muerte, el 3 de agosto de 1954.


En la vida de nuestra escritora encontramos vivencias aciagas y dulces a la vez, agridulces. Fue su primer esposo quien le inició en la literatura, cuando le pidió escribiera anónimamente para que él publicara con el pseudónimo de Willy. Así surgió el célebre personaje de Claudine, cuya vida se narra en cinco volúmenes, Claudine en la escuela, Claudine en París, Claudine y el matrimonio, Claudine se va y La casa de Claudine.


Tras divorciarse, Colette emancipada aunque pobre, decidió trabajar como bailarina en clubs nocturnos. En esa época conoció a Missy, con quien compartía en el escenario y en la intimidad. A pesar de críticas y rechazos, mantuvieron su relación durante cinco años. Al final de los cuales escribió La vagabunda, narración sobre sus aventuras en el mundo del music hall, y Los zarcillos de la vid.



Sidonie-Gabrielle Colette

Posteriormente, nuestra escritora reencontró el amor en un hombre, se casó y tuvo una hija. Sin embargo, este matrimonio terminó cuando fue descubierta en romance con su hijastro 23 años menor que ella. Nuevamente e igual que en su relación con Missy, Colette ignoró las convenciones sociales, era libre como sus personajes. Fue entonces que escribió Chéri, que trata sobre la relación entre una mujer madura y un jovencísimo caprichoso, tan seductor como infantil.


En un tercer y último matrimonio, Colette recibió admiración y apoyo incondicionales. Los últimos veinte años de su vida, padeció una artritis paralizante, no obstante, en aquella época escribió Gigi, obra con que obtuvo reconocimiento internacional, llevada a Broadway con Audrey Hepburn como protagonista y adaptada al cine por Vicente Minelli, con Leslie Caron como Gigi.

De ser una niña pueblerina, una joven criticada por enseñar los senos en centros nocturnos, Sidonie-Gabrielle Colette hizo de sí la escritora más importante de Francia, admirada por Marcel Proust, Jean Cocteau y Truman Capote. Además de otras distinciones, fue condecorada con el Cordón de Gran Oficial de la Legión de Honor, elegida miembro de la Academia Real de Bruselas y designada presidenta de la Academia Goncourt, función que nunca antes había sido desempeñada por una mujer. Como último reconocimiento terrenal fue sepultada en el cementerio de Père Lachaise, donde también se encuentran los restos de Oscar Wilde y de su admirado Honoré de Balzac.


Nuestra autora vivió la mayor parte del tiempo en París, en un ambiente citadino y cosmopolita. Allí compartió coordenadas espaciotemporales con intelectuales que buscaban libertad artística y sexual, no obstante, poco se mezcló con ellos. El ambiente al que realmente pertenecía Colette, su país natal, como decía ella, era la naturaleza, el mundo natural y no la sociedad humana. Su viva curiosidad y profundo amor por plantas y animales era tal que el resto de los seres vivientes habrían de disputar la primacía en el corazón de la escritora. “Nuestros compañeros perfectos nunca tienen menos de cuatro patas”, en sus palabras.



Sidonie-Gabrielle Colette

Visto así, La gata testimonia dicha disputa, donde el gusto por las flores y especialmente el amor por una minina color ceniza, constituye el motor de la acción. Es la historia de dos hembras y un macho, o una mujer, un hombre y una hembra: Camille, Alain y Saha, respectivamente. Un triángulo amoroso en que Alain considera a Saha “mi vida”, mientras que Camille la llama “mi rival”.


Él vive atrapado en el intersticio donde se tocan dos mundos; por un lado, el mundo humano, la mujer que desea y que aun cuando no la ama de verdad, sí lo suficiente para casarse con ella y compartir el lecho cada noche; por otro, el mundo natural, la gata que ama y con quien vive una profunda relación.


Alain no siempre comprende las acciones de Camille, pero ha aprendido a interpretar los maullidos de Saha, distingue perfectamente entre lo que significa “gurrumiau” y “marramiau”. No le resultan indiferentes las emociones y deseos de Camille, aunque la tristeza y las necesidades de Saha le urgen para actuar.


¿Qué hará, cuál será la reacción de Alain cuando en su ausencia, embargada de tristeza, Saha se abandone a sí misma? ¿La llevará a vivir con él y Camille a su hogar matrimonial? En tal caso, ¿cómo le recibirá la recién desposada? ¿O decidirá regresar a la casa familiar para vivir con Saha a pesar de que ello implique perder el amor de su mujer?



Sidonie-Gabrielle Colette

¿Camille aceptará compartir a su hombre o por lo contrario intentará sustituir, más aún destruir ese amor genuino que mutuamente se brindan Alain y Saha? Como sea, los separe la muerte o las circunstancias, Alain reconoce que puede amar a otra, a otras mujeres, pertenecer a cualquiera, pero jamás a otro gato.


La gata, es un relato generoso en descripciones que transportan a percibir ese exquisito jardín, repleto de dulces y excitantes aromas, en que gozan de su unión Alain y Saha. Es la historia de un lío amoroso extraordinario porque uno de los involucrados no es humano… Principalmente es una muestra del sincero e intenso amor de Colette por la naturaleza, plantas y animales, particularmente por las gatas.



La gata
Sidonie-Gabrielle Colette
Fecha de publicación: 1933
Plaza & Janés
Barcelona, España, 1966

 

(*) Karla Portela Ramírez. Asidua lectora por placer y por necesidad. En el asombro y curiosidad constantes dedica su vida a la filosofía. Esto le ha llevado a navegar entre las letras de Schopenhauer, la obra de John Dewey, las ideas de la Escuela de Frankfurt y el pensamiento filosófico de los pueblos originarios. Hoy día vive en Casa de la Filosofía y en cómplice compañía de su amado organiza filocafés y filmosofías, además de ofrecer asesoría filosófica a quien que desee profundizar en sí mismo.




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