Backrooms: la falsa libertad del poder de lo igual

 

Backrooms


En Backrooms, Clark halla un sitio en donde todo parece estar tranquilo y deshabitado. Sin embargo, mientras transcurre el tiempo, el personaje se encuentra con seres que son creados por el mismo sitio, sólo que ellos carecen de voluntad, pensamiento y sensaciones.

Cada elemento que se visualiza en los espacios liminales busca ser igual, la diferencia es excluida y hasta perseguida de manera violenta. Byung Chul Han en su libro La expulsión de lo distinto comenta que “el violento poder de lo igual resulta invisible. La proliferación de lo igual se hace pasar por crecimiento. Pero a partir de un determinado momento, la producción ya no es productiva, sino destructiva; la información ya no es informativa, sino deformadora”.

Esta igualdad es lo que le encanta a Clark, porque ya no se enfrenta a un mundo donde las personas pueden objetar sobre lo que él piensa y hace. Ahora Clark puede estar en un sitio donde nadie le reprocha nada y hasta puede ser un tirano al comerse a los seres que habitan dicho mundo plano.

En otras palabras: el lugar le otorga la libertad que Clark siempre había buscado. Sin embargo, la libertad no es más que una consecuencia del poder que es impuesto por el mismo sitio. Byung Chul Han en su libro Sobre el poder aclara que el poder no funciona “como un empujón mecánico que se limita a desviar un cuerpo de la dirección original de su recorrido, sino más bien como un campo dentro del cual tal cuerpo se mueve con libertad”.

De esta manera, la libertad que otorga el sitio no es más que una intermediación en la que el poder opera desde el otro. Es decir, el otro no es diferente, sino que el sitio lo convierte en lo igual. Por ello, Clark no lucha por su vida, porque sabe su propio yo lo consumirá.

No obstante, la Dr. Mary sabe que el sitio ha consumido a su paciente, por tal motivo, decide enfrentar al lugar, lucha por una esperanza, salir del sitio y comenzar su vida. Aunque suene una hazaña bastante prometedora, el mismo sitio le otorga esa libertad que, al final, también la consumirá en lo igual, en lo mismo.

Y es por esta razón que esta película refleja una crítica de la aplicación del poder y cómo su invisibilidad es lo más peligroso dentro de cualquier sociedad que decida pensar lo contrario. Tal como menciona el pensador surcoreano: “El terror de lo igual alcanza hoy todos los ámbitos vitales. Viajamos por todas partes sin tener ninguna experiencia. Uno se entera de todo sin adquirir ningún conocimiento. Se ansían vivencias y estímulos con los que, sin embargo, uno se queda siempre igual a sí mismo”.


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